Retrato de una mujer asesina

Entre la comedia negra, el drama psicológico y el terror, la película británica Zebra girl (2021), de la directora Stephanie Zari, presenta la biografía de un personaje atravesado por la psicopatía, la esquizofrenia y un pasado de abusos. Está basada en una obra de teatro.

Por Nicolás Bianchi

La cámara de Zari explora distintos ángulos para mostrar una casa que por momentos se asemeja a un laberinto o a una prisión, en juego con la mente atormentada de Catherine (Sarah Roy), la protagonista de la película. Los encuadres y los planos que buscan una composición elaborada dismula el espíritu teatral de una obra que cuenta tan solo con un puñado de personajes y prácticamente una sola locación.

Catherine despierta una noche atormentada y descubre que está sola en la cama. Su marido Dan (Tom Cullen) no se encuentra allí, como ella cree que debería. La mujer lo busca por el enorme caserón ubicado en una zona semi rural y lo encuentra en una habitación en la que se encuentra solo frente a la pantalla de la computadora con auriculares. Catherine toma un cuchillo, lo apuñala y lo mata.

Dan atento a la pantalla sin saber que Catherine está detrás.

En breve, llega a la vivienda su amiga Anita (Jade Anouka), a quien prontamente Catherine le cuenta lo que sucedió. La preocupación de los personajes pasa ahora por deshacerse del cuerpo. En principio Zebra girl luce como el retrato de una asesina psicópata. Stephanie no perdonó el hecho de que su marido estuviera mirando pornografía, consumo con el cual Dan sufría algún tipo de adicción.

Mientras Catherine comienza a desmembrar con una sierra rosa a quien mató, mediante flashbacks la película repone la biografía de los personajes. A modo de espejo, la historia se arma de distintas piezas mientras el cuerpo de Dan sufre el proceso contrario. Lo que hasta el momento era una comedia muy negra sobre una mujer asesina, sin mucha culpa por lo que hizo, se comienza a transformar en un drama psicológico sobre un pasado de abusos y enfermedades mentales.

Catherine no está sola.
Afiche de la película (2021).

Quizás se puede criticar de Zebra girl el hecho de que se queda a medio camino entre distintos tonos, aunque lo que hace es agotar rápidamente esas líneas narrativas. La asesina sin culpa deja lugar a la adolescente traumada que a su vez da paso a una mujer que intenta formar una familia. De alguna manera, que no vale la pena spoilear, el pasado de Catherine regresa y dinamita su presente.

Zebra girl es una ópera prima de una directora que da muestras de talento y de que se encuentra en la búsqueda de un estilo. La propuesta estética y el uso de la música, entre otros elementos, son puntos más que rescatables del film. Como en la reciente The Stylist (2020) aquí hay una joven que se convierte en asesina, lo que abre otra línea en las nuevas obras dirigidas, protagonizadas y escritas por mujeres. Son personajes diferentes a los masculinos, mujeres que matan y expresan una colisión con los modelos familiares y de hogares tradicionales.

Está aquí, con estos subtítulos.

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